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Más allá de la Noche no trata sobre el 15-M, no se puede decir que sea una película acerca de los movimientos sociales y mucho menos acerca de un movimiento social en concreto. Tampoco se puede afirmar que se trata de una película social, si bien trata de reflejar, acaso documentar, un momento histórico muy concreto. Un momento histórico que, indefectiblemente, está atravesado a nivel político por el 15-M y por su estela, la cual brilla en el presente más inmediato con más fuerza que nunca y la cual surge en Mayo de 2011, momento en el que me encontraba en un punto muerto en el proceso escritura del primer borrador del guión de la película.

Es difícil precisar exactamente hasta qué punto el 15-M me influyó de manera personal y de cómo influyó en la película pero es digno de mención que después de pasar un par de noches en la Puerta del Sol durante esos días, en los cuales tuve la oportunidad de reencontrarme con viejos amigos de la Facultad de Filosofía de la UCM, uno de los centros neurálgicos de la concentración, y de observar cómo las conversaciones y las asambleas que se mantenían allí ahora se reproducían a gran escala, cambió la visión que tenía acerca de la película. La nueva versión que me ofrecía aquel fenómeno acerca de mi generación, la cual no estaba resignada ni carente de ideas sino que se mantenía agazapada, esperando su momento para entrar en escena, me llenó de entusiasmo.

El hecho de pertenecer a un lugar en el que nunca pasa nada, en el que nunca cambia nada, un lugar demasiado alejado de las grandes urbes, donde realmente se gestan las revueltas populares, probablemente me había impedido participar hasta ese momento activamente en prácticamente ninguna acción antisistema a nivel colectivo. Sin embargo, ante aquella exhibición espontánea de poder por parte del pueblo, de la juventud, de mis compañeros de clase, de mis familiares, de algunos de mis amigos. Ante aquella exhibición espontánea de deseo, de deseo de cambiar, de abolir un régimen caduco y obsoleto que tiene tanto que ver con nosotros ahora mismo como un procesador 486 o una Game Boy. Ante aquella exhibición de fuerza y de conocimiento para cambiar las cosas no tuve por menos que arrepentirme.

Porque, efectivamente, muchos de los pronósticos de los intelectuales a cuyas clases en la Facultad de Filosofía tuve el honor de asistir cuando todavía no existía la crisis se habían hecho patentes en los últimos tiempos, muchas de las ideas que mis compañeros trataban de meter en la cabeza de un vulgar provinciano que no entiende nada en absoluto acerca de cómo se construyen y enredan los relatos y las tendencias se habían hecho realidad y habían representado en Madrid una brecha en la historia que está siendo paulatinamente suturada con nuevas ideologías y programas que definitivamente van a cambiar el mundo, o al menos la manera en la que las elites entienden al mundo; esperemos que para bien.

No sé si fue por aquel descubrimiento, aquel hallazgo de una nueva dimensión, de un nuevo planteamiento, de un nuevo marco discursivo en el que otras voces estaban pidiendo ser articuladas en nuevos espacios de diálogo; por el hecho de reencontrarme con mis compañeros de la universidad (la película está protagonizada por un grupo de viejos compañeros de la Facultad de Filosofía y en más de una ocasión se tratan de reproducir algunos de los diálogo casi platónicos que se mantenían allí), o por la combinación de ambos factores, pero cuando volví a casa después de haber asistido a aquel grito ensordecedor de una multitud reivindicando su lugar en las cosas mi bloqueo mental había desaparecido por completo y me pasé todo ese verano escribiendo como nunca lo había hecho hasta entonces.

Además, creo sinceramente que el 15-M ha ayudado a que Más allá de la Noche se entienda porque en cierto modo siguen procesos paralelos. Cuando comencé con el proyecto, justo en el año en el que ocurrió aquello, nadie creía en que fuera capaz de sacar una película adelante y, una vez terminada, poca gente apostaba porque fuera a tener éxito, es decir, porque fuera a ser vista más allá de mi entorno personal, porque no acabara guardada en un cajón y siendo una simple anécdota que contar a mis nietos. Ahora, sin embargo, 4 años después, en este preciso instante estamos orgullosos de estar participando en dos festivales al mismo tiempo, el 3er Cinoscar Summer Festival (online) y el Rizoma 2015, nada menos que en el Matadero de Madrid, donde se podrá ver el viernes 26 de Junio a las 22.00 en la sala Borau… Se puede decir, en cierto modo, que, al igual que el 15-M, hemos conseguido asaltar las instituciones pese a que casi nadie creía en nosotros.

P.D.: Os dejo con un vídeo que grabé durante el 15-M con mi buen amigo Alberto Rodríguez Peña-Marín.