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Naim Thomas es conocido por todo el mundo por aparecer en la primera edición de Operación Triunfo, donde fue finalista junto a Rosa y ese estandarte patrio que es David Bisbal. Mucha gente guarda en su memoria ese recuerdo inocente, naif y superficial de él, gente que no sabe que antes de eso había sido uno de los actores infantiles más importantes de España y que después de ser la estrella de la canción del verano del año 2002 lo dejó todo para irse a Estados Unidos a demostrarse a sí mismo y a todos que podía ser actor.

Lamentablemente, en el competitivo mercado americano no tuvo demasiadas oportunidades de demostrar su talento, lo cual se hacía aún más complicado teniendo que compatibilizar su faceta como intérprete con una serie de compromisos previamente adquiridos en el mundo musical. El cine español, por su parte, debido una imagen estereotipada de él que lo relacionaba sistemáticamente con el citado programa televisivo, le cerraba sus puertas, perdiendo así a un grandísimo profesional que -estoy convencido- hubiera llegado muy lejos ya -y digo “ya” porque estoy convencido de que lo hará.

De todas formas, yo no sabía nada de esto cuando le conocí, si bien su rostro me resultó familiar desde el momento en el que entró en el pequeño habitáculo que habíamos habilitado para el cásting a mediados de Julio. Era uno de los pocos aspirantes que conocía perfectamente el guión y no solo eso sino que además me recomendó una maravillosa película que no había visto y que me podía servir de inspiración al estar rodada también en una sola localización, “The Sunset Limites”, con guión de Cormack McCarthy e interpretada por Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson; lo que a los directores nos encanta. Así que me pareció que, independiente de que fuera un rostro conocido, - lo que, de hecho, jugaba más bien en su defecto, pues me planteé seriamente los pros y los contras de asociar “Más allá de la Noche” a O. T.- era el actor adecuado para interpretar al personaje de Juan, un carismático aunque desconocido cantautor con el alma presa de un pequeño gran secreto. No obstante, desconocía hasta qué punto Naim Thomas iba a ser importante en la película más allá de ayudarnos con su experiencia y profesionalidad.

Mientras Juan, el director de fotografía, y yo volvíamos del servicio técnico, donde nos habían dicho que la cámara iba a estar inoperativa durante al menos 10 días, discutíamos acerca de cómo decirles a los actores y al resto del equipo que la película se acababa, al menos del modo en el que estaba concebida. Naim estaba citado aquella mañana y cuando volvimos al set ya se encontraba allí bastante antes de la hora de prevista, lo que solía ser habitual en él. No estaba solo eso, traía consigo un pequeño “juguete” que había adquirido en su estancia en Canarias (tiene familia allí y suele acudir regularmente) el fin de semana anterior.

Al vernos entrar tan abatidos nos preguntó que qué nos pasaba. Le explicamos sucintamente lo ocurrido y se río. Desde que comenzó la película, Naim nos había hablado acerca de lo impresionado que estaba por el modelo de producción “ultra low-cost” que utilizábamos en Más allá de la Noche. Fotógrafo aficionado desde muy joven, poseía una cámara Nikon con diversos objetivos que hacía tiempo que estaba pensando en cambiar. Al ver los resultados de la Canon en nuestra película no lo dudó un momento, se había decidido a adquirirla y la tenía ahí. ¡La había traído para que Juan Barcia la echase un ojo! En fin, cuando nos los dijo estallamos en júbilo y creo que incluso llegamos a abrazarle y a bailar todos en corro. Él no entendía nada y nos miraba como si estuviéramos locos, no sabía que aquello había salvado in extremis el proyecto, una vez más… Finalmente, hablamos con él, le explicamos lo ocurrido y, como un buen samaritano, nos prestó su cámara para que trabajásemos con ella durante esos 10 días y pudiéramos utilizarla como segunda unidad durante el rodaje.

¡Gracias Naim!

 
 
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La parte que peor llevo de hacer cine es la distribución, me produce una profunda sensación de pesantez y aburrimiento. El mantenimiento de las redes sociales, la página web, el envío a los festivales, los contactos, el e-mail… Cuando uno piensa en dedicarse al cine no piensa en tablas de excel, tediosos formularios, archivos srt o número de seguidores en Twitter. Cuando uno piensa en dedicarse al cine piensa en ideas brillantes, tramas interesantes, actores reconocidos, imágenes bellas y alfombras rojas.

Supongo que para algunos el cine será solamente lo segundo, lo que todos pensamos y anhelamos. Una divertida y lucrativa profesión en la que su objeto es dar forma a tu propia capacidad de expresarse delante y/o detrás de una cámara. Otros, sin embargo, cada año que comienza tenemos que proponernos que nuestro trabajo simplemente sea visto, llegue al público y complete su sentido, pues una película carece del mismo si nadie la ve.

Así que cada año es lo mismo, conseguir tiempo para “mover la película”, escribir a blogs de cine, buscar festivales sin tasas (o ahorrar para pagarlas), tratar de contactar con gente del mundillo que pueda echarnos una mano, encontrar una distribuidora de verdad, hablar con asociaciones culturales en las que se pueda exhibir la película, ofrecer contenidos online, mejorar el posicionamiento SEO… En definitiva, nada que ver con el cine tal y como se entiende habitualmente. Mucho más parecido, eso sí, a mi trabajo diario de oficina -el cual consume la mayor parte de mi tiempo-.

La paradoja podría resumirse del siguiente modo: si me paso el día trabajando en una oficina y cuando llego a casa tengo que hacer más trabajo de oficina para mover la película, ¿cuándo voy a escribir otra? Ahora bien, si no muevo esta, ¿cómo voy a hacer otra?

Supongo que en algún punto del camino hay que dejar de pensar el cine únicamente como una vocación, e incluso como una mera vía de escape, para pasar a considerarlo al mismo tiempo como una profesión. A no ser que no queramos dedicarnos a esto más que como un hobby, sin expectativas, o con unas expectativas remotas. O de que no nos veamos en la necesidad de ayuda para financiar el proyecto en cuestión.

En cualquier caso, mi propósito para este 2015, como cada año, es ser mucho más profesional en lo que respecta a la película y al cine en general, trabajar duro para conseguir que la mayor cantidad de espectadores posibles tengan acceso a ella, ya sea para criticarla o para aplaudirla.

¿Me ayudáis a hacerlo? Si conocéis a alguien relacionado con el mundillo o sabéis de algún lugar en el que pensáis que pueda proyectarse, ya sea un bar, una asociación cultural o una reunión con bastantes amigos, ¡no dudéis en poneros en contacto con nosotros!

 
 
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Pero realmente, ¿realmente hay cabida en algún sitio para este tipo de cine? Los directores noveles son conscientes de que se enfrentan a una industria de patrones aún clásicos sin modernizar lo suficiente, en la que encontrar un resquicio para entrar es buscar la aguja de oro en ese pajar en el que tantos han naufragado. ¿Qué hacer cuando, después de tanto sacrificio, tienes por fin tu película en la mano?

En cuanto a la fase de distribución, el problema es que acabas la película y te preguntas qué hacer con ella. ¿Dónde la mandas si tienes que pagar a una distribuidora para moverla? Y además es una gran inversión de dinero. Yo, particularmente, estoy llevando este proceso por mi cuenta y mandandola a festivales, aunque requiere mucho tiempo y dedicación. Dicen que los festivales miran sólo las películas de ciertas personas, cosa que yo no sé, porque nunca he estado en un jurado de un festival ni conozco a nadie que lo haya sido; lo que sí sé es que a un nivel novel sin medios económicos, las cuotas de inscripción de los festivales no dejan de ser una barrera más para poder llegar a un público más extenso, sin entrar en si son necesarias o no”.

Rafael es optimista en cuanto al futuro de “Más allá de la noche”, a pesar de que ya conoce el modelo audiovisual de España, un modelo de producción estancado que no termina de remontar y se ha visto seriamente perjudicado por la subida impositiva más alta de la Unión Europea, hasta llegar al 21%.

Dentro de lo que es la industria audiovisual, aunque sea muy complicado que la película se dé a conocer, soy optimista y creo que finalmente se conseguirá. No sé cuándo, pero lo hará. Lo que sí creo es que uno de los problemas de la española, es que no termina de funcionar: se supone que una buena industria cada año produce más películas, y la realidad es que cada vez produce menos. Si se empezase a buscar nuevas ideas, nuevas formas de inversión, se podría salir adelante, creando un nuevo modelo, pero todo esto tiene que empezar por las productoras y las distribuidoras. Estoy seguro que con diez mil euros, puede hacerse un cine de calidad”.

Después de encenderse de nuevo el cigarrillo apagado hace tiempo por su predisposición a hablar de cómo ve el panorama cinematográfico de España, nos comenta que todos los obstáculos no le han quitado la idea de seguir haciendo “cine”, al contrario, cree que lo más importante es seguir luchando y moviéndose.

Cada día tengo un proyecto nuevo y millones de ideas por hacer, pero a día de hoy, estoy trabajando en un cortometraje cómico con mi pareja actual, un cambio de registro completo con respecto a Más allá de la Noche, pero que creo que a la gente le puede gustar mucho.

Mientras, estamos en contacto con salas alternativas para entrar en el circuito “indie”, que creo que por el momento es la solución para este tipo de proyectos
”.