<![CDATA[Más allá de la Noche - Blog ]]>Tue, 22 Aug 2017 11:31:59 +0100Weebly<![CDATA[2015: El año de la remontada]]>Sun, 03 Jan 2016 17:15:24 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2016/01/2015-el-ao-de-la-remontada.htmlPicture
Después de más de cuatro años trabajando en este prolongado arrebato de locura que ha sido “Más allá de la Noche” parece que durante este 2015 por fin hemos logrado cosechar nuestros primeros éxitos, al menos en lo que a reconocimiento y crítica se refiere. Con la primavera llegó el primer artículo de prensa del año, el que nos dedicó Óscar Tur Asensio en el “Blog del cine español”, el día 16 de Marzo -fecha además del cumpleaños de mi padre y de la llegada de las golondrinas, por lo que no lo olvidaré nunca-. Después, un aluvión de críticas - la mayor parte, por fortuna, positivas-, y de comentario de la prensa cuyos highlights fueron la aparición en un periódico de tirada nacional como El Mundo de un artículo dedicado a la película y la realización de mi primera entrevista para la televisión en Noticias Cuatro. Por si fuera poco, desde el verano, las selecciones en festivales pasaron de ser tan solo dos a las siete que actualmente laurean nuestro cartel y sirven, espero, para avalar nuestro trabajo de cara a la distribución, la cual se tiene que llevar a cabo sí o sí en 2016. Además, tuvimos la ocasión de proyectar y charlar con el público, el cual ha solido mostrarse muy receptivo e interesado tanto en la película como en la aventura de su realización, en lugares tan emblemáticos de Madrid como son “El Matadero”, “El Campo de Cebada”, “La Tabacalera” y el “Artistic Metropol”. ¿Se puede pedir algo más?

Desde luego que se puede pedir algo más, se podría pedir haber encontrado ya distribuidora, alguna forma de recuperar la inversión tanto económica como personal que mucha gente ha puesto en este proyecto. Se podría haber salido en muchos más medios, en TVE, El País, o Antena 3, ser el partido emergente del cine español. Se podría pedir que la película hubiese ido a festivales de esos que tienen alfombra roja y a los que asisten las grandes estrellas del panorama internacional, haber paladeado o, acaso olisqueado, un poco de ese glamour que rezuman las galas que tienen como protagonista al séptimo arte. Se podría haber, en definitiva, asaltado los cielos pero, como diría Perogrullo, por pedir se puede pedir lo que sea, otra cosa es lo que hay… Y lo que hay la verdad es que está muy bien, sobre todo teniendo en cuenta de dónde veníamos; del ostracismo más absoluto, de la más displicente de las insignificancias, de los subterráneos del subsuelo de los bajos fondos del maltrecho cine español, de un piso, 4.000 euros y 80 páginas escritas que todavía no decían nada.

Fue muy duro, tuvimos que esperar mucho tiempo, desesperarnos muchas veces, hubo tempestades, bajas, deserciones, reconciliaciones, fuego enemigo y hasta fuego cruzado. Nos caímos y volvimos a levantarnos, y al final nos dimos cuenta de una cosa, quizá de la más importante verdad de Perogrullo, de que solo andando se hace camino. Por eso creo que este 2015 ha sido un gran año, el mejor año de Más allá de la Noche, el año de la remontada, de volver a soñar después de estar mucho tiempo dormidos, sin embargo -estoy convencido de ello-, este año no va a ser nada comparado con 2016.



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<![CDATA[¡GRACIAS!]]>Sun, 09 Aug 2015 11:19:14 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2015/08/gracias.htmlPicture




El mundo de la cultura se divide fundamentalmente en dos tipos de personas: los que están en la mierda y los que no. La mayoría de la gente que no está en la mierda ha tenido que hacer un gran esfuerzo para salir de ella y los hay que nada más alzar la vista un poco sobre el légamo, con la nariz todavía tapada y apestando a cloaca, se creen superiores a los demás y lo demuestran con aires de prepotencia y soberbia. Los hay también, dentro de los que están en ella, muchos que miran a los de arriba con envidia y despecho, culpando a quienes asoman la cabeza de su escaso éxito, minusvalorando sus méritos e inventando toda clase de estrafalarias hipótesis acerca del origen de la fama y la fortuna que siempre les sirve como coartada para la autocompasión y muchas veces para la indisciplina.

Esto lo sé muy bien porque yo he pertenecido durante mucho tiempo al segundo grupo. En lugar de trabajar, de intentar que la gente viera mi obra y reconociera la valía de lo que hacía, dejaba los proyectos guardados en el cajón y me quejaba amargamente de que el cine y la cultura española se parecían a un pesebre en el que siempre se alimentan los mismos. Pretendía ser un gran creador pero ni siquiera demostraba la suficiente convicción como para luchar porque los proyectos en los que me involucraba llegasen al público. No mostraba mi obra por miedo y desconfianza, sin embargo cuando veía que alguien de mi entorno, con un talento, a mi modo de ver, parejo al mío, comenzaba a despuntar, yo pensaba: “¿Por qué él y no yo?” “Seguro que tiene algún enchufe o mucho dinero”.

Es decir, mientras esperaba a que alguien viniese a mi casa y me diera un Oscar al mejor guión manuscrito me permitía el lujo de difamar, aunque fuera solo de pensamiento, a quienes conseguían hacer algo en cualquier ámbito. No era un troll, ni tampoco un histérico obsesionado y atormentado, pero algo dentro de mí se removía cuando tenía noticia del triunfo de los demás. Fuera grande o pequeño, me daba igual, la cuestión es que yo seguía hasta el cuello de mierda mientras ellos parecían ascender entre la inmundicia. Una parte de mí consideraba eso como algo injusto, si bien, evidentemente, no era más que el resultado de una conducta pusilánime y autodestructiva, propia de alguien que ha caído de bruces en un albañal y no sabe cómo salir de él.

Porque no es fácil salir de la mierda, conozco a mucha gente de infinito talento metida en ella hasta el fondo que no encuentra escapatoria. Todo está oscuro, el olor se antoja irrespirable y sueles encontrar peligrosas excusas para justificar todas las batallas que no has dado. Cuando estás allí abajo apenas eres capaz de diferenciar tus propias excrecencias de las que desprenden resto de los reclusos en la sentina, los cuales, cuando han dejado de pensar mal de los que adivinan arriba se dedican a pensar mal de ti y tú de ellos, porque en la mierda solo hay rivales y no hermanos, que es lo que deberíamos ser todos los tarados que nos dedicamos a estas cosas.

Así que ahora que parece que clarea un poco, que parece que el camión de la basura ha dejado de vertir bazofia sobre mis ilusiones, que Más allá de la Noche poco a poco comienza a descollar, no quiero convertirme en uno de esos ejemplos del primer grupo, de esos que a poco que destacan se vuelven engreídos y vanidosos porque han pasado tanto tiempo en la mierda que se creen que las cosas buenas pasan solo gracias a él y las malas solo por culpa de los demás.

Por eso, ahora, ahora que hemos logrado nuestra 5ª selección oficial en un festival (el Andoenredando de Murcia), ahora que hemos conseguido poner la película en el centro de Madrid y que tenemos previstas un montón de proyecciones por toda España, ahora que hemos aparecido en diversos medios de comunicación, ahora que parece que la cosa por fin marcha, quiero acordarme de toda la gente que ha hecho posible que, poco a poco, vayamos saliendo del fango:

De mi familia y amigos que, en el fondo, siempre han creído en mí aunque ni yo mismo lo demostrara. De todo el equipo técnico que participó tanto en esta película como en todos mis cortometrajes anteriores. De todos los actores con los que he trabajado a lo largo de mi carrera y no solo de los de Más allá, también de esos cuyos trabajos no tuvieron ninguna repercusión por mi culpa y no porque no fueran buenos. De nuestros seguidores en las redes sociales que son, sin duda, los más fieles y leales. De todos los blogs y medios que se han interesado últimamente por la película. De todas las críticas y entrevistas que estamos recibiendo tanto de de gente que sin conocerme de nada como Pedro Ortega (FilmArte), Óscar Tur Asensio (El blog del cine español), Iván Ginés (Damn Fine Cinema), Óscar Quiroga (LGE cine) o  Xavier Vidal (Cachecine) o Ramón Morales (El blog de cine de Ramón) han sentido curiosidad por Más allá de la Noche. También de la gente a la que sí conocía como mi amigo Juan Gómez Bárcena (Culturamas), el cual, además siempre me ha tratado de enseñar a desenvolverme en el lodo con clase y elegancia, sin buscarle tres pies al gato, dedicándome solo a trabajar y trabajar, y que tiene mucha culpa de lo que pienso y expongo en este artículo. De los programadores de los festivales y salas alternativas que apuestan por la película.  Y, muy especialmente, de una persona decisiva en todo este proceso, mi amiga y compañera Raquel Polo que, además de tener las mejores bases de datos de festivales y medios de comunicación de Madrid, me enseñó con su corto, "Asesinos, ¿dígame?", que existía una manera de triunfar en el mundo del cine: ser constante, tenaz y dejarte la piel, que tan importante es tener un buen producto como dedicarle horas y horas a moverlo, y sin quien nada de esto sería posible.

¡Gracias a todos!

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<![CDATA[AHORA, MÁS ALLÁ: Más allá de la Noche toma las instituciones.]]>Tue, 23 Jun 2015 18:40:24 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2015/06/ahora-ms-all-ms-all-de-la-noche-toma-las-instituciones.htmlPicture
Más allá de la Noche no trata sobre el 15-M, no se puede decir que sea una película acerca de los movimientos sociales y mucho menos acerca de un movimiento social en concreto. Tampoco se puede afirmar que se trata de una película social, si bien trata de reflejar, acaso documentar, un momento histórico muy concreto. Un momento histórico que, indefectiblemente, está atravesado a nivel político por el 15-M y por su estela, la cual brilla en el presente más inmediato con más fuerza que nunca y la cual surge en Mayo de 2011, momento en el que me encontraba en un punto muerto en el proceso escritura del primer borrador del guión de la película.

Es difícil precisar exactamente hasta qué punto el 15-M me influyó de manera personal y de cómo influyó en la película pero es digno de mención que después de pasar un par de noches en la Puerta del Sol durante esos días, en los cuales tuve la oportunidad de reencontrarme con viejos amigos de la Facultad de Filosofía de la UCM, uno de los centros neurálgicos de la concentración, y de observar cómo las conversaciones y las asambleas que se mantenían allí ahora se reproducían a gran escala, cambió la visión que tenía acerca de la película. La nueva versión que me ofrecía aquel fenómeno acerca de mi generación, la cual no estaba resignada ni carente de ideas sino que se mantenía agazapada, esperando su momento para entrar en escena, me llenó de entusiasmo.

El hecho de pertenecer a un lugar en el que nunca pasa nada, en el que nunca cambia nada, un lugar demasiado alejado de las grandes urbes, donde realmente se gestan las revueltas populares, probablemente me había impedido participar hasta ese momento activamente en prácticamente ninguna acción antisistema a nivel colectivo. Sin embargo, ante aquella exhibición espontánea de poder por parte del pueblo, de la juventud, de mis compañeros de clase, de mis familiares, de algunos de mis amigos. Ante aquella exhibición espontánea de deseo, de deseo de cambiar, de abolir un régimen caduco y obsoleto que tiene tanto que ver con nosotros ahora mismo como un procesador 486 o una Game Boy. Ante aquella exhibición de fuerza y de conocimiento para cambiar las cosas no tuve por menos que arrepentirme.

Porque, efectivamente, muchos de los pronósticos de los intelectuales a cuyas clases en la Facultad de Filosofía tuve el honor de asistir cuando todavía no existía la crisis se habían hecho patentes en los últimos tiempos, muchas de las ideas que mis compañeros trataban de meter en la cabeza de un vulgar provinciano que no entiende nada en absoluto acerca de cómo se construyen y enredan los relatos y las tendencias se habían hecho realidad y habían representado en Madrid una brecha en la historia que está siendo paulatinamente suturada con nuevas ideologías y programas que definitivamente van a cambiar el mundo, o al menos la manera en la que las elites entienden al mundo; esperemos que para bien.

No sé si fue por aquel descubrimiento, aquel hallazgo de una nueva dimensión, de un nuevo planteamiento, de un nuevo marco discursivo en el que otras voces estaban pidiendo ser articuladas en nuevos espacios de diálogo; por el hecho de reencontrarme con mis compañeros de la universidad (la película está protagonizada por un grupo de viejos compañeros de la Facultad de Filosofía y en más de una ocasión se tratan de reproducir algunos de los diálogo casi platónicos que se mantenían allí), o por la combinación de ambos factores, pero cuando volví a casa después de haber asistido a aquel grito ensordecedor de una multitud reivindicando su lugar en las cosas mi bloqueo mental había desaparecido por completo y me pasé todo ese verano escribiendo como nunca lo había hecho hasta entonces.

Además, creo sinceramente que el 15-M ha ayudado a que Más allá de la Noche se entienda porque en cierto modo siguen procesos paralelos. Cuando comencé con el proyecto, justo en el año en el que ocurrió aquello, nadie creía en que fuera capaz de sacar una película adelante y, una vez terminada, poca gente apostaba porque fuera a tener éxito, es decir, porque fuera a ser vista más allá de mi entorno personal, porque no acabara guardada en un cajón y siendo una simple anécdota que contar a mis nietos. Ahora, sin embargo, 4 años después, en este preciso instante estamos orgullosos de estar participando en dos festivales al mismo tiempo, el 3er Cinoscar Summer Festival (online) y el Rizoma 2015, nada menos que en el Matadero de Madrid, donde se podrá ver el viernes 26 de Junio a las 22.00 en la sala Borau… Se puede decir, en cierto modo, que, al igual que el 15-M, hemos conseguido asaltar las instituciones pese a que casi nadie creía en nosotros.

P.D.: Os dejo con un vídeo que grabé durante el 15-M con mi buen amigo Alberto Rodríguez Peña-Marín.

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<![CDATA[CIUDADANO NAIM THOMAS (parte II)]]>Tue, 28 Apr 2015 16:44:13 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2015/04/ciudadano-naim-thomas-parte-ii.htmlPicture
Naim Thomas es conocido por todo el mundo por aparecer en la primera edición de Operación Triunfo, donde fue finalista junto a Rosa y ese estandarte patrio que es David Bisbal. Mucha gente guarda en su memoria ese recuerdo inocente, naif y superficial de él, gente que no sabe que antes de eso había sido uno de los actores infantiles más importantes de España y que después de ser la estrella de la canción del verano del año 2002 lo dejó todo para irse a Estados Unidos a demostrarse a sí mismo y a todos que podía ser actor.

Lamentablemente, en el competitivo mercado americano no tuvo demasiadas oportunidades de demostrar su talento, lo cual se hacía aún más complicado teniendo que compatibilizar su faceta como intérprete con una serie de compromisos previamente adquiridos en el mundo musical. El cine español, por su parte, debido una imagen estereotipada de él que lo relacionaba sistemáticamente con el citado programa televisivo, le cerraba sus puertas, perdiendo así a un grandísimo profesional que -estoy convencido- hubiera llegado muy lejos ya -y digo “ya” porque estoy convencido de que lo hará.

De todas formas, yo no sabía nada de esto cuando le conocí, si bien su rostro me resultó familiar desde el momento en el que entró en el pequeño habitáculo que habíamos habilitado para el cásting a mediados de Julio. Era uno de los pocos aspirantes que conocía perfectamente el guión y no solo eso sino que además me recomendó una maravillosa película que no había visto y que me podía servir de inspiración al estar rodada también en una sola localización, “The Sunset Limites”, con guión de Cormack McCarthy e interpretada por Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson; lo que a los directores nos encanta. Así que me pareció que, independiente de que fuera un rostro conocido, - lo que, de hecho, jugaba más bien en su defecto, pues me planteé seriamente los pros y los contras de asociar “Más allá de la Noche” a O. T.- era el actor adecuado para interpretar al personaje de Juan, un carismático aunque desconocido cantautor con el alma presa de un pequeño gran secreto. No obstante, desconocía hasta qué punto Naim Thomas iba a ser importante en la película más allá de ayudarnos con su experiencia y profesionalidad.

Mientras Juan, el director de fotografía, y yo volvíamos del servicio técnico, donde nos habían dicho que la cámara iba a estar inoperativa durante al menos 10 días, discutíamos acerca de cómo decirles a los actores y al resto del equipo que la película se acababa, al menos del modo en el que estaba concebida. Naim estaba citado aquella mañana y cuando volvimos al set ya se encontraba allí bastante antes de la hora de prevista, lo que solía ser habitual en él. No estaba solo eso, traía consigo un pequeño “juguete” que había adquirido en su estancia en Canarias (tiene familia allí y suele acudir regularmente) el fin de semana anterior.

Al vernos entrar tan abatidos nos preguntó que qué nos pasaba. Le explicamos sucintamente lo ocurrido y se río. Desde que comenzó la película, Naim nos había hablado acerca de lo impresionado que estaba por el modelo de producción “ultra low-cost” que utilizábamos en Más allá de la Noche. Fotógrafo aficionado desde muy joven, poseía una cámara Nikon con diversos objetivos que hacía tiempo que estaba pensando en cambiar. Al ver los resultados de la Canon en nuestra película no lo dudó un momento, se había decidido a adquirirla y la tenía ahí. ¡La había traído para que Juan Barcia la echase un ojo! En fin, cuando nos los dijo estallamos en júbilo y creo que incluso llegamos a abrazarle y a bailar todos en corro. Él no entendía nada y nos miraba como si estuviéramos locos, no sabía que aquello había salvado in extremis el proyecto, una vez más… Finalmente, hablamos con él, le explicamos lo ocurrido y, como un buen samaritano, nos prestó su cámara para que trabajásemos con ella durante esos 10 días y pudiéramos utilizarla como segunda unidad durante el rodaje.

¡Gracias Naim!

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<![CDATA[CIUDADANO NAIM THOMAS (parte I)]]>Tue, 14 Apr 2015 20:59:40 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2015/04/april-06th-2015.htmlPicture
Llevábamos algo más de una semana de rodaje y las  jornadas pasaban livianas, la película iba cobrando forma, se estaban cumpliendo los plazos previstos, el equipo estaba respondiendo. Al día siguiente teníamos que rodar una secuencia con una ambientación distinta, Juan Barcia -el director de fotografía- y yo charlábamos frente al ordenador mientras los planos se terminaban de descargar. Nos conocíamos desde hacía tan solo unas semanas pero por nuestra química, tanto en el set como fuera de él, cualquiera diría que éramos amigos de toda la vida.

Una vez todos los archivos se hubieron volcado y tras revisar algunas escenas, Juan, como de costumbre, introdujo la tarjeta de memoria en su flamante Canon 5D, adquirida ex profeso para la película justo antes de venirse a Madrid desde Galicia, para verificar que todo estaba bien. Porque -y aquí he de hacer un inciso- Juan, una de las personas más soñadoras que he conocido, decidió comprar la cámara tras ver uno de los anuncios que pusimos en la web buscando colaboradores para el proyecto sin conocerme a mí siquiera y sin decírmelo tampoco. Yo no sabía que no conocía la cámara en absoluto antes de contratarle, quizá, de haberlo sabido, no lo hubiera hecho, y me hubiera equivocado, porque el engaño le fue bien y realizó un gran trabajo tanto en iluminación como de operador de cámara y ahora, después de Más allá, está involucrado en un montón de proyectos en Pontevedra y alrededores y yo me siento muy orgulloso de haber sido un catalizador para poner en marcha su nueva vida. ¡Ánimo Juan!

Pero volvamos al caso, cuando introdujo la tarjeta de memoria en su flamante y recién estrenada Canon 5D ésta no reconocía tarjeta alguna en su interior. Probamos con la otra y tampoco lo hacía. Esperamos un rato, apagamos y encendimos, y tampoco lo hacía. ¿Cómo podía ser aquello? ¿Qué demonios estaba pasando? ¡Teníamos que seguir rodando mañana! ¡Solo teníamos 3 semanas! ¡Estábamos rodando una película y se había roto la cámara! En definitiva, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y comencé a generar saliva, una saliva amarga, de esas que saben a fracaso y decepción.

Aplazamos la citación del día siguiente para ir al servicio técnico de Canon en Madrid, no quisimos decir nada a los actores ni al resto del equipo, nos excusamos en que teníamos que preparar más concienzudamente la iluminación del día siguiente y nos plantamos allí con la cámara a primera hora.

Una chica muy bella y simpática nos atendió y con toda la dulzura del mundo nos hizo saber que no podríamos recuperar la cámara hasta dentro de al menos 10 días, es decir, más de un tercio de la duración del rodaje planificado o, lo que es lo mismo, la gran catástrofe.

No teníamos presupuesto para alquilar otra cámara, los actores y los técnicos tenían compromisos después, nuevamente estaba a punto de decir adiós a mi sueño y ver cómo Más allá de la Noche naufragaba irremediablemente por un defecto de fábrica. Nuevamente algo azaroso y absurdo se interponía en mi camino y, por segunda vez, un inesperado, sorprendente y, ¿por qué no?, milagroso ardid del destino sucedió.

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<![CDATA[2015, UN NUEVO COMIENZO]]>Thu, 01 Jan 2015 21:14:58 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2015/01/2015-un-nuevo-comienzo-ms.htmlPicture
La parte que peor llevo de hacer cine es la distribución, me produce una profunda sensación de pesantez y aburrimiento. El mantenimiento de las redes sociales, la página web, el envío a los festivales, los contactos, el e-mail… Cuando uno piensa en dedicarse al cine no piensa en tablas de excel, tediosos formularios, archivos srt o número de seguidores en Twitter. Cuando uno piensa en dedicarse al cine piensa en ideas brillantes, tramas interesantes, actores reconocidos, imágenes bellas y alfombras rojas.

Supongo que para algunos el cine será solamente lo segundo, lo que todos pensamos y anhelamos. Una divertida y lucrativa profesión en la que su objeto es dar forma a tu propia capacidad de expresarse delante y/o detrás de una cámara. Otros, sin embargo, cada año que comienza tenemos que proponernos que nuestro trabajo simplemente sea visto, llegue al público y complete su sentido, pues una película carece del mismo si nadie la ve.

Así que cada año es lo mismo, conseguir tiempo para “mover la película”, escribir a blogs de cine, buscar festivales sin tasas (o ahorrar para pagarlas), tratar de contactar con gente del mundillo que pueda echarnos una mano, encontrar una distribuidora de verdad, hablar con asociaciones culturales en las que se pueda exhibir la película, ofrecer contenidos online, mejorar el posicionamiento SEO… En definitiva, nada que ver con el cine tal y como se entiende habitualmente. Mucho más parecido, eso sí, a mi trabajo diario de oficina -el cual consume la mayor parte de mi tiempo-.

La paradoja podría resumirse del siguiente modo: si me paso el día trabajando en una oficina y cuando llego a casa tengo que hacer más trabajo de oficina para mover la película, ¿cuándo voy a escribir otra? Ahora bien, si no muevo esta, ¿cómo voy a hacer otra?

Supongo que en algún punto del camino hay que dejar de pensar el cine únicamente como una vocación, e incluso como una mera vía de escape, para pasar a considerarlo al mismo tiempo como una profesión. A no ser que no queramos dedicarnos a esto más que como un hobby, sin expectativas, o con unas expectativas remotas. O de que no nos veamos en la necesidad de ayuda para financiar el proyecto en cuestión.

En cualquier caso, mi propósito para este 2015, como cada año, es ser mucho más profesional en lo que respecta a la película y al cine en general, trabajar duro para conseguir que la mayor cantidad de espectadores posibles tengan acceso a ella, ya sea para criticarla o para aplaudirla.

¿Me ayudáis a hacerlo? Si conocéis a alguien relacionado con el mundillo o sabéis de algún lugar en el que pensáis que pueda proyectarse, ya sea un bar, una asociación cultural o una reunión con bastantes amigos, ¡no dudéis en poneros en contacto con nosotros!

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<![CDATA[SOBRE LOS FESTIVALES]]>Tue, 25 Nov 2014 19:54:05 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2014/11/sobre-los-festivales1.htmlPicture
Al principio de iniciar esta andadura, cuando aún me encontraba en fase de preproducción, escribí un artículo sobre los malos y peculiares modos con los que recibió El Deseo el manuscrito de mi guión en el que criticaba a la industria audiovisual española en general, no solo a El Deseo, dado a que en su modelo, anquilosado y deficitario, la figura del lector de guiones, es más, diría incluso que la figura misma del propio guionista, apenas tiene cabida.

En ese momento me sentí maltratado por la industria, objetivamente maltratado. ¿Solo por  no ser nadie en el mundo del cine nadie tiene que preocuparse por lo que hago? ¿No tengo derecho simplemente como persona a que alguien dé una oportunidad a lo que he tardado un año en escribir? ¿Piensan las productoras nacionales que ningún joven tiene talento? ¿Se podría solucionar todo simplemente con educación y sentido común?

El otro día me volví a sentir igual cuando estaba ojeando las plataformas en internet de envío de la película a festivales al comprobar que la mayoría tenían tasas y que, dado el pobre salario que me reporta el contrato de formación (¿¡por dos años!?) que me liga a la empresa en la que trabajo -que, por supuesto, no tiene nada que ver con el cine-, no podía realmente costearme la distribución de la película como yo quisiera.

Aun prescindiendo de una distribuidora “profesional” -el menor presupuesto de distribución que me han ofertado prácticamente dobla el costo de la película- resulta terriblemente complicado afrontar los gastos de inscripción de los diferentes certámenes. De los cerca de quince festivales para largometrajes que consulté con deadline el 31 de Noviembre apenas dos permiten la inscripción gratuita de la película -y uno era de deportes…-, en los demás las tasas van de los 30 euros para arriba. Hagan cuentas.

Entiendo que tienen que financiarse y que tanto visionar las películas como seleccionar a los participantes requiere de un gran esfuerzo por parte de un nutrido grupo de profesionales, pero eso no hace que deje cabrearme el hecho de que el cine sea tan jodidamente caro en general y de que, probablemente, el dinero de esas tasas no repercutirá en la plantilla base de cada uno tanto como sería deseable.  

Hay veces en las que el derecho al pataleo, la resignación y la confianza desesperada en el karma son lo único que me motiva para seguir en el cine. Y los milagros, porque, pese a todo, ya llevamos dos.

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<![CDATA[¿POR QUÉ HAGO CINE?]]>Fri, 07 Nov 2014 21:18:24 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2014/11/por-qu-hago-cine.htmlPicture
Dedicarse a cualquier tipo de actividad relacionada con el mundo de la creación artística, salvo contadas excepciones, implica un nivel de sacrificio y hasta diría de pertinacia que probablemente no se dé en ningún otro ámbito de las actividades humanas, exceptuando quizá al amor más loco y apasionado que pueda imaginarse.

 Normalmente esperan de nosotros como personas que “sirvamos para algo”, que seamos “productivos”, que utilicemos nuestra vida para producir cosas “útiles” que sirvan a los demás para satisfacer sus necesidades. Al menos así es como piensa la mayor parte de la gente, al menos de la gente que yo conozco que no está  directamente ligada al mundo de la cultura y el arte.

Tendemos a pensar según una escala de valores (heredera de una serie de conceptos del trabajo y la virtud en los que no voy a entrar en este post) que nos enseña que nuestra misión en la vida es ser “útiles”. Esto es: ser las piezas que engranan esa descomunal maquinaria social en la que vivimos y en la que tenemos que estar organizados para generar cada vez mayor abundancia; siendo la única manera de organizar las piezas organizar nuestras ideas.

Nuestros padres, nuestros amigos, algunas de nuestras parejas e incluso la televisión, la iglesia y las pop-ups nos incitan a abandonar nuestras pretensiones de dedicarnos a algo tan inútil como el cine -en mi caso- porque no produce inmediatamente ningún tipo de beneficio, es decir, ningún tipo de satisfacción a una necesidad colectiva concreta.  

¿Por qué crees que tu opinión es útil? ¡Si haces cine, al menos, que sea una comedia entretenida! Nadie quiere pensar cuando va al cine, el objetivo es divertirse, divertirse es útil. ¿Pensar? ¿Cuándo ha sido útil pensar?

¿Se puede realmente pensar y ser útil? La respuesta o las respuestas desde luego no son sencillas, pero lo que resulta obvio es que el cine, máxime si se trata de una obra personal,  no genera inmediatamente una mayor abundancia, sobre todo si consideramos abundancia en su sentido habitual de sinónimo de dinero.

Las historias sobre grandes artistas arruinados en su juventud, muertos prematuramente en condiciones desgraciadas y de algunos de esos anónimos hombros de gigantes que han mantenido encendida la llama de la cultura pese a haber ardido en ella son numerosas y conocidas por todo el mundo. Sin embargo, no se conoce ninguna familia burguesa todavía que haya elegido que sus hijos sean actores o músicos en lugar de abogados o arquitectos; nunca nadie diría que los libros de medicina son inútiles comparados con los libros de magia.

El arte, a diferencia de la mayor parte de las cosas de la existencia, no quiere servir para nada. El arte, tal y como yo lo veo, solo sirve para sí mismo, es decir, para ser lo mejor posible comparado únicamente con un ideal, con un imposible.
   
A diferencia de la política, el arte permite al hombre construir verdaderamente un mundo, un mundo en que las necesidades cotidianas se pliegan ante una idea, ante un sentido, ante una mirada determinada sobre la realidad. Una idea, un sentido y una mirada que a priori no tiene por qué interesar a nadie pero que el artista -si lo es realmente- siente la irremisible necesidad de mostrar, muchas veces poniendo por delante este ideal sobre la satisfacción de las necesidades inmediatas, tales como trabajar para alimentarse y cambiar de iphone. Y, por supuesto, poniéndolo por encima de la opinión de la mayoría, que no entiende que alguien pueda padecer la extremada locura de querer representar algo que no existe más que en su imaginación.

El artista necesita comer pero, a diferencia también del común de los mortales, un ansia más elevada guía sus actos: su necesidad de mostrar algo que está más allá de los límites de lo evidente y de tratar de encontrar, indagando en ellos, algo que sea todavía más real y también más necesario, algo que, de algún modo oscuro y misterioso, explique los motivos por los cuales ese mundo que imagina no concuerda con este mundo aparente en el que nos movemos a diario.

En definitiva, el arte solo sirve para crear nuevos mundos que, quizá, ¿quién sabe?, inspiren uno nuevo... Y eso, ¿a quién le interesa?

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<![CDATA[ENTREVISTAMOS al director de Más allá de la Noche (III PARTE)]]>Mon, 20 Oct 2014 12:19:41 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2014/10/entrevistamos-al-director-de-ms-all-de-la-noche-iii-parte.htmlPicture
Pero realmente, ¿realmente hay cabida en algún sitio para este tipo de cine? Los directores noveles son conscientes de que se enfrentan a una industria de patrones aún clásicos sin modernizar lo suficiente, en la que encontrar un resquicio para entrar es buscar la aguja de oro en ese pajar en el que tantos han naufragado. ¿Qué hacer cuando, después de tanto sacrificio, tienes por fin tu película en la mano?

En cuanto a la fase de distribución, el problema es que acabas la película y te preguntas qué hacer con ella. ¿Dónde la mandas si tienes que pagar a una distribuidora para moverla? Y además es una gran inversión de dinero. Yo, particularmente, estoy llevando este proceso por mi cuenta y mandandola a festivales, aunque requiere mucho tiempo y dedicación. Dicen que los festivales miran sólo las películas de ciertas personas, cosa que yo no sé, porque nunca he estado en un jurado de un festival ni conozco a nadie que lo haya sido; lo que sí sé es que a un nivel novel sin medios económicos, las cuotas de inscripción de los festivales no dejan de ser una barrera más para poder llegar a un público más extenso, sin entrar en si son necesarias o no”.

Rafael es optimista en cuanto al futuro de “Más allá de la noche”, a pesar de que ya conoce el modelo audiovisual de España, un modelo de producción estancado que no termina de remontar y se ha visto seriamente perjudicado por la subida impositiva más alta de la Unión Europea, hasta llegar al 21%.

Dentro de lo que es la industria audiovisual, aunque sea muy complicado que la película se dé a conocer, soy optimista y creo que finalmente se conseguirá. No sé cuándo, pero lo hará. Lo que sí creo es que uno de los problemas de la española, es que no termina de funcionar: se supone que una buena industria cada año produce más películas, y la realidad es que cada vez produce menos. Si se empezase a buscar nuevas ideas, nuevas formas de inversión, se podría salir adelante, creando un nuevo modelo, pero todo esto tiene que empezar por las productoras y las distribuidoras. Estoy seguro que con diez mil euros, puede hacerse un cine de calidad”.

Después de encenderse de nuevo el cigarrillo apagado hace tiempo por su predisposición a hablar de cómo ve el panorama cinematográfico de España, nos comenta que todos los obstáculos no le han quitado la idea de seguir haciendo “cine”, al contrario, cree que lo más importante es seguir luchando y moviéndose.

Cada día tengo un proyecto nuevo y millones de ideas por hacer, pero a día de hoy, estoy trabajando en un cortometraje cómico con mi pareja actual, un cambio de registro completo con respecto a Más allá de la Noche, pero que creo que a la gente le puede gustar mucho.

Mientras, estamos en contacto con salas alternativas para entrar en el circuito “indie”, que creo que por el momento es la solución para este tipo de proyectos
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<![CDATA[ENTREVISTAMOS al director de Más allá de la Noche (II PARTE)]]>Wed, 08 Oct 2014 16:07:14 GMThttp://masalladelanoche.com/1/post/2014/10/entrevistamos-al-director-de-ms-all-de-la-noche-ii-parte.htmlPicture
“Más allá de la noche” ha supuesto para este joven madrileño cumplir un sueño que empezó a gestarse desde que tuvo uso de razón: ser director de cine. Bien sabe lo que es sacar adelante un proyecto por sí mismo, sin el respaldo de una productora, con las subvenciones ya desaparecidas y la Ley de Mecenazgo aún sin aprobar, y luchar contra molinos de viento, sin ningún tipo de certeza sobre cuál serán los resultados y con tan solo cuatro mil euros en el bolsillo, sus únicos ahorros.

Cuando tienes un proyecto y sabes que no vas a contar con el apoyo de las instituciones, ni de un régimen especial a nivel fiscal que favorezca la cultura, sabes que te vas a encontrar con la incomprensión de la mayoría de la gente, pues es un tiempo que tienes que dedicarte al 100% a la película, como he hecho los dos últimos años de mi vida.

El punto débil de Más allá de la noche es, sobre todo, los medios técnicos: hicimos la película con 4000 euros, y una película media española ronda el millón y medio de euros; y eran 4000 euros para todos los costes. Las personas que no conocen el mundo audiovisual pueden pensar que una película se hace fácil, pero necesitas actores, un equipo técnico humano y material, localizaciones...  Tuvimos que limitar todo al máximo.

Al final he hecho una película con muy poco dinero y mucha ilusión, con un resultado mejor o peor... pero en general me conforta que las opiniones que me han llegado han sido positivas: les entretiene, les gusta e incluso a veces se identifican con los personajes, que para mí es fundamental
”.

Sin embargo, aún en la soledad del que emprende (sobre todo a día de hoy en este país, pudiendo decir que se extiende a cualquier ámbito), en el sector audiovisual hay muchas personas que abogan por sacar adelante proyectos independientes, ya sean cortos o largos, como forma de generar cultura. Y Rafael está muy agradecido de haber podido contar con un equipo que, aunque reducido, ha sido un gran apoyo para él en esta travesía larga, difícil y también algo dolorosa, a nivel profesional y personal, como él mismo reconoce con cara de seriedad, mientras lía un cigarrillo con destreza.

Conocí a todo el equipo, salvo a Andrea y Alejandro, por Internet en un mes, que era lo que tenía para empezar el rodaje. Sólo tenía una localización y unas fechas de rodaje, así que comencé los cásting para el equipo técnico y artístico. Creo que la gente implicada en el proyecto pudo captar una gran ilusión tanto por mi parte como por parte de mi equipo: Juan, mi director de fotografía, que es un visionario que vino desde Galicia con su Canon para rodar una película sin conocerme de nada; Javier y Álvaro, del equipo de sonido; Alejandro, mi ayudante de dirección y script; Oscar, buen amigo que hizo la banda sonora; y Andrea, mi pareja en ese momento, que se ocupó del catering, la dirección artística.

Éramos un equipo reducido de rodaje pero con personas maravillosas, y fue fácil crear un ambiente familiar con el objetivo común de sacar adelante el proyecto
”.

El mundo del cortometraje, que sigue luchando por salir adelante, es una fuente inagotable de directores y realizadores con gran talento, y es de donde proviene Rafael. Pero no todos ellos toman la trascendente decisión de dar un paso más y enfrentarse al formato largo, puesto que los obstáculos son muchos y, como ya hemos comentado, las expectativas muy poco halagüeñas.  

Hacer una película planteada en tres semanas de rodaje, supuso para mí un avance cinematográfico grandísimo, pues lo máximo que había rodado era tres días seguidos. Ni siquiera te imaginas antes de empezar todo lo que te puede enseñar: con la experiencia, cosas que antes te resultaban difíciles, te resultan fáciles; y cosas que te resultaban fáciles, te empiezan a parecer más complicadas e interesantes.

El trabajo es lo que al final, en esta profesión, te lleva a ser bueno. Yo no aspiro a que mi primera película sea una obra maestra, desde luego, pero poco a poco y trabajando mucho, que sí sea un gran avance
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